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Capítulo 46
Iquique Siglo XX
La modernización de Iquique
La modernización de la ciudad comienza en 1953 cuando el presidente Carlos Ibáñez del Campo decreta a Iquique como puerto libre y se refuerza, en 1958 con la fundación de la Junta de Adelanto durante el gobierno de Alessandri. En este periodo, entre otras obras, se inauguraron la piscina olímpica y el estadio.
En la de´cada de los años 50, la ciudad enfrentó el aumento de la población proveniente de las salitreras que en el noroeste y suroeste de la ciudad construyeron poblaciones de emergencia.
Durante los años 60 y 70 el fortalecimiento de las pesqueras y el nacimiento de la Zofri hicieron crecer las expectativas de una mejor calidad de vida. Iquique contaba ya en 1971 con más de 64 mil habitantes. “Era una ciudad chata, la altura de sus viviendas no superaba los dos pisos, y sólo en 1978 se produjo un quiebre en el estilo urbano al construirse los primeros edifcios en altura. Cuatro años más tarde 110 mil personas poblaban el lugar, mientras la costa comenzaba a llenarse de nuevas construcciones que con su altura y belleza le cambiaron la cara a esta Tierra de Campeones”, afirma el sociólo Juan Podestá Arzubiaga.
De esta manera Iquique vive la época de los 80 y 90 llenos de cambios que se caracterizaron por una gran inversión pública y privada que estimuló los principales sectores de desarrollo de la ciudad. Así la minería, el turismo, el comercio y la industria, crecieron a pasos agigantados transformando a esta urbe en una de las más prósperas del país.
“Hoy Iquique tiene una población de 175 mil habitante (en 1999) con una proyección para el 2005 que supera las 205 personas. En tanto si analizamos los avances desde el punto de vista económico entre 1992 y 1997 ka cuydad creció anualmente un 11,1 por ciento lo que marca un hito dentro de la región y el país”, precisó Podestá.
Además es importante consignar el hecho que en 1996 la población económicamente activa en Iquique alcanzó a 59 mil personas, cifra que subió a 61 mil en 1997 y durante 1998 llegó a 95 mil personas trabajando.
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Capítulo 45
Iquique Siglo XX
Barrio La Puntilla
Localizada desde calle Obispo Labbé con Sotomayor hasta la playa, es en este lugar donde se encontraban bodegas depósitos de salitre y muelles para el embarque.
Una vez iniciada la crisis salitrera, una de las bodegas funcionó para la entrega de alimentos por parte del gobierno para los ciento de desempleados provenientes de las salitreras.
“La gente hacía grandes colas y esperaba por horas para que le dieran algo para comer, pero muchas veces la comida no alcanzaba, obligando a los que no encontraban trabajo a robar, y en muchos casos a abandonar la ciudad en busca de mejores expectativas. Fue un tiempo muy triste para todos los iquiqueños”, señala Gerardo Sanz, iquiqueño nacido en 1909.
Los puntillanos eran generalmente hijos de pescadores que en un principio vivieron al igual que sus padres, pero con la llegada del salitre comenzaron a abandonar la pesca u se internaron en la pampa en busca de riquezas. Años más tarde con el cierre de las oficinas retornaron a su lugar de origen.
En un principio este sector fue residencial, pero la industria fue ganando terreno para sus bodegas contando cada una con un muelle de atraque para los barcos de madera que cargaba hasta 600 sacos de salitre, que equivalían a aproximadamente 4.800 kilos.
Este populoso sector donde vivía gente humilde y honrada carecía de alumbrado público.
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Capítulo 44
Iquique Siglo XX
Barrio del centro de Iquique
Un sector de tipo comercial por esencia era el área del centro que estaba habitada por obreros de las salitreras, pesqueras y pequeños comerciantes. Todos ellos pertenecientes a un grupo muy modesto que vivía en cités compuestos por 15 casas con familias numerosas que compartían generalmente un baño. Las viviendas en su mayoría había sido dejadas por peruanos, después de la Guerra del Pacífico.
Un dirigente de la junta vecinal Nº24 señala que “en un comienzo existían muchos pequeños comerciantes, generalmente de origen chino e italiano, gente humilde que trabaja en tiendas de calles como Thompson o Barros Arana que en esos momentos eran las principales. En cuanto a las viviendas, si bien en su mayoría fueron posesiones peruanas, durante 1975 Bienes Nacionales dio la oportunidad los terrenos hasta 1980″.
Marín precisó que en la actualidad el sector centro es una de las áreas que necesita mayor inversión, especialmente para el mejoramiento de aceras, calles, edificios y cités que continúan siendo el hogar de muchos jubilados que por su edad, condiciones de salud y escasa renta no pueden reparar sus viviendas.
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Capítulo 43
IQUIQUE SIGLO XX
Barrio El Colorado
Este barrio era ocupado antiguamente por pescadores y jornaleros marítimos que vivían en improvisadas rucos que le concedían al sector un aspeco de gran pobreza. El Colorado se localizaba donde actualmente está la entrada de la Zona Franca entre las calles Blanco Encalada, Ferrocarril, Independencia y Desiderio García. Mientras que El Colorado Alto surgió sólo en 1968 con calles como Balmaceda, Colón y Valparaíso.
Uno de los aspectos más destacados eran sus playas de gran belleza que perduraron así hasta el inicio de la industria pesquera, cuando los turistas se fueron volcando hacia las playas del sector sur.
El barrio El Colorado fue la cuna de dos clubes de fútbol “La Estrella de Chile” fundado en 1921 y el deportivo “Las Cabras” creado en 1963 de donde emergieron nombres como el de Roberto Ramírez, los hermanos López, Jirón Gaete, Lujan y Cáceres. Pero no sólo de fútbol se sentían orgullosos los coloraínos, sino que también de familias como los Cáceres, Fuenzalida, Ayala y otras tantas que con sus personajes y algunos con la habilidad para escribir, como es el caso del poeta Juvenal Ayala, ayudaban a engrandecer el nombre de este barrio.
A mediados de los sesenta y durante las dos décadas posteriores este sector se fue poblando con emigrantes que, atraídos por la prosperidas de un principiod del sector pesquero y después de la Zofri, invadieron el área con casas de material ligero.
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Capítulo 42
Iquique Siglo XX
Barrio de Cavancha
Alrededor de playas como “La Poza de los Cabalos”, el “Buque Varado”, la “Poza de la Tiza” y “Saladero” se fue formando un nuevo barrio que congregaba principalmente a los pescadores que desembarcaban en el lugar. En 1938 se construyó lo que es el actual muelle Cavancha, otorgándole al sector una imagen que se caracteriza, aún hoy, por la belleza de sus playas.
Destaca entre las instituciones que ayudaron a conformar la identidad cultural del cavanchino el Club Deportivo Cavancha y el Baile Moreno de San Pedro, pues la mayoría de los pobladores pertenecían a uno y otro grupo o sino a ambos.
El club deportivo estaba dedicado al fútbol y uno de sus grandes logres fue ser campeón en 1957 de a liga de ascenso. Futbolistas iquiqueños como Heriberto Pizarro y José Novo enorgullecieron a su barrio al jugar por la Universidad de Chile y junto el director técnico Ramó Estay, dieron fama en la región a este club.
Otro de los aspectos destacados es la presencia del Baile Moreno, agrupación que funciona durante todo el año, donde familias completas bailan para honrar a San Pedro cada 29 de junio.
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Capítulo 41
Iquique, Una ciudad de barrios
El Morro
Iquique Siglo XX
Los centros de población en Iquique estuvieron ubicados en un principio en las caletas y posteriormente estos asentamiento fueron conformando los primeros barrios. de esta manera nacieron El Morro, Cavancha, El Colorado, el centro y La Puntilla, pilares desde los cuales se proyectó la ciudad que hoy conocemos. Esta división corresponde a fines del siglo XIX y comienzo del siglo XX.
Nacido y criado en el sector centro de la ciudad, Hugo Marín, quien fue presidente de la Junta de Vecinos Central Nº24, afirma que vivir antiguamente en los barrios de Iquique era una experiencia inolvidable. “Todos se conocían y existía una gran amistad. Aquí celebraciones como cumpleaños, casamientos y bautizos hacían vibrar no sólo a los que festejaban, sino que a todos los vecinos”.
Esta forma de vida tan especial fue forjando la “raza” iquiqueña y dándole un cariz muy diferente a kas ciudades del resto del país. La principal característica de sus barrios era la activa vida social que envolvía a todos los sectores económicos y que más tarde desencadenarían en actividades culturales y deportivas que harían famosa a esta “Tierra de Campeones”.
Barrio El Morro
El más antiguo centro de residencia de la población iquiqueña es El Morro y una de las principales características que lo constituyó como un lugar singular dentro del folclore iquiqueño, fue su carnaval.
Esta celebración se realizaba en todos los barrios desde principios de siglo.
“Yo llegué al Morro cuando tenía 7 años y el carnaval estaba en pleno apogeo. Todos nos disfrazábamos, incluso los adultos”, afirma un antiguo morrino.
Los disfraces le agregaron al carnaval un aspecto fantasioso que le dio fama en todo Chile. Durante la festividad la gente en comparsas salía a bailar y recorrer el barrio y después la ciudad mojando o ensuciando con agua, harina o brillantina que recogía de los cerros a quienes venían a observar”, señala Checho González, cantantes y creador de la distinción Dragón de Plata.
Pero al contrario de lo que pudiera pensarse, la gente que asistía, conocía perfectamente los riesgos. “A veces los más jóvenes se sobrepasaban y ocurría algún accidente donde intervenían los carabineros, pero eran hechos aislados, ya que esta era una fiesta familiar donde la gente venía sólo a divertirse”.
Dentro de esta festividad había dos días claves, el martes que era el “Día de los picados” y el Miércoles de Ceniza.
El “Día de los picados” era la última ocasión que tenía la gente para desquitarse mojando o ensuciando a quienes habían hecho lo mismo con ellos. “Ese día generalmente el comercio y todos los trabajos cerraban sus puertas desde muy temprano, mientras que los niños se aprovisionaban de agua, harina y brillantina para comenzar una verdadera batalla que sólo terminaba cuando no quedaba nada que tirar”.
El “Miércoles de Ceniza” se terminaba con la festividad con una misa realizada por el párroco del barrio y con el entierro de El Carnaval que se iniciaba con una procesión de gente desde la calle Souper por Gorostiaga para bajar por la Plaza Prat. Después la comparsa seguía hacia Baquedano hasta el cine Délfico, actual edificio Atalaya, y regresaba por Vivar para bajar por O’Higgins y continuar a los baños Bellavista, balneario ubicado al lado de la actual piscina alcalde Godoy, donde se enterraba al mono.
A fines de los sesenta el carnaval vuelve a renovarse con la presencia de jóvenes como Freddy Taberna y Manuel Castro, iniciándose también la elección de la primera reina resultando electa Mónica Riveros, una joven morrina de 17 años.
Pero las celebraciones no sólo están relacionadas con el carnaval sino también con el deporte, ya que este barrio es el lugar de nacimiento de clubes como el Deportivo Canadá, fundado en 1959, famoso por la práctica de béisbol, y el Boca Juniors creado en 1945 con especialidades como tenis de mesa, waterpolo, ciclismo, voleibol y fútbol.
Otro rasgo importante son sus personajes entre los que destaca el cura Domingo Ernesto Soto Díaz que comenzó a trabajar como párroco de la Iglesia el Santísimo Sacramento en 1949 y continuó haciéndolo cerca de 40 años, hasta que fue suspendido por la iglesia tras comprobar que hacía vida matrimonial y tenía hijos.
“Era un hombre muy querido por todos y aunque muchos sabían de su esposa e hijos, el excelente trabajo y la vocación que demostraba y la vocación que demostraba hizo que todos los vecinos lo apoyaran cuando la iglesia lo destituyó de su parroquia. era un ejemplo de vida tanto para los niños como para los jóvenes y adultos”. afirma González.
Otros de los personas de este barrio pertenecen a las familias Tabera y Soudre, destacándose el Gancho Guille, tío abuelo de los Taberna a quien se le atribuye el saludo de el “avísale”, el “Paisoca”.
Además estaban en este lugar un florido grupo de pescadores y amantes del mar y la pampa que hicieron época. “El Rasputín eximio nadador campeón de waterpolo, el “Chapalele”, y el “Pitigallo”, el “Indio Huiro”, el “Cojo Figueroa” y “El Piojo” entre otros, le dieron un carácter muy particular y distintivo dentro del folclore iquiqueño.
En cuanto a los servicios presentes en este barrio destacan, la empresa de gas, la refinería de azúcar de la firma Nitrate Agencia Limitada, una maestranza, la fundación Victoria de Vicente y Agustín Jiménez, el edificio y los primitivos muelles utilizados por el embarque de salitre y mercaderías.
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El capitán Arturo Prat lideró el ranking de los Grandes Chilenos durante varias semanas. Al final fue superado por pocos votos por el Presidente Salvador Allende.
A pesar que vivieron en épocas diferentes y enfrentaron desafíos distintos, el Presidente Salvador Allende y el capitán Arturo Prat fueron puestos al escrutinio público junto con otros ochos personajes de la historia nacional a través del programa de TVN Grandes Chilenos.
La votación final se cerró este fin de semana luego de dos meses y medio de votación. Durante varias semanas el insigne capitán lideraba la encuesta que se realizó por Internet, llamadas telefónicas y mensajes de texto. La distancia entre Prat y Allende se fue estrechando en las últimas semanas.
Al final Salvador Allende obtuvo el 38,81 por ciento de las preferencias y Arturo Prat, el 38,44%. La diferencia entre ambos personajes históricos sólo fue de 15 mil votos, según lo informado por TVN.
El escrutinio público no estuvo exento de discusión entre quienes rechazaban la selección de los diez personajes que fueron analizados y defendidos en las transmisiones televisivas.
Junto a Allende y Prat estuvieron San Alberto Hurtado en la tercera ubicación con el 7,97% de los votos.
Más abajo quedaron Víctor Jara, Manuel Rodríguez, José Miguel Carrera, Lautaro, Gabriela Mistral, Pablo Neruda y Violeta Parra.
El debate se extendió por Internet. Incluso se abrió un concurso paralelo “Tus Grandes Chilenos” (www.tusgrandeschilenos.cl), donde se presentaron más nombres y fueron divididos en categorías. En ese concurso fueron destacados Roberto Matta, Andrés Bello, Fernando González, Gabriela Mistral, el músico Jorge González, el general Augusto Pinochet, Mario Kreutzberger, San Alberto Hurtado, Diego Portales y Sebastián Piñera.
Campaña se extendió a Facebook
A medida que avanzó el programa de televisión aparecieron varios grupos y campañas en Facebook para apoyar en la votación a los personajes históricos.
La campaña en favor del Presidente Salvador Allende llegó a tener 13.668 inscritos y más de 328 publicaciones en el muro con mensajes de apoyo. Mientras que el grupo de apoyo al capitán Arturo Prat obtuvo 10.864 seguidores y 203 publicaciones en el muro.
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Iquique siglo XX
Capítulo 24
Los intentos por salvar la industria
Múltiples fueron los esfuerzos que hizo la empresa privada para mantener a flote la industria salitrera, pero los ejecutivos de Valparaíso y en cierta forma, los accionistas del norte y los con residencia en Inglaterra hicieron eco del mismo grito, que era la necesidad que el gobierno central tomara cartas en el asunto para evitar el descalabro económico.
Para el historiador Carlos Bermúdez, la razón era simple, el gobierno no podía prescindir de los ingresos que recibía por concepto de impuestos de exportación. Por cuarenta años Chile vivió del sueldo que entregaba el “oro blanco”. El país no estaba preparado para perder ese capital. Aún la industria del cobre y la necesidad del mercado mundial no estaban adecuados.
Viendo la llegada de tiempos difíciles, los industriales salitreros crear la Asociación de Productores de Salitre, organización que tuvo como función primordial reunir toda la producción de nitrato y ofrecerla, trataban de evitar que los precios bajaran aún más y evitaba que los industriales tuvieran sobrestock en sus bodegas. En 1921 la recesión en Tarapacá se hace sentir. Los industriales salitreros piden los primeros préstamos en la historia para solventar los gastos que generaban las faenas. Los bancos enValparaíso entregaban los recursos para salvar sus inversiones que se remontaban al último cuarto del siglo XIX.
Pero los esfuerzos fueron inútiles. Las ventas y ganancias seguían en picada. Para salvar la industria en 1930 el Estado chileno, bajo el gobierno de CarlosIbáñez del Campo, crea la Corporación de Salitre de Chile, Cosach, para detener la crisis. A pesar de los esfuerzos centrales y de los propios empresarios la organización fracasó decretándose su liquidación en cuatro años después.
Luego el Presidente Arturo Alessandri dio los primeros pasos para impulsar la Corporación de Ventas del Salitre, Convensa, que tiene como principal función establecer una especie de estanco para la exportación y el comercio de salitre que operan en Tarapacá y Antofagasta. La organización se centró primordialmente en la producción de nitrato, yodo, y subproductos.
En la época de la creación de Convensa, la producción estaba focalizada en tres grandes consorcios: la Compañía Salitrera de Tarapacá y Antofagasta, la Corporación Salitrera Anglo-Chilena y la Lautaro Nitrato Co., concentrando entre ellas el 90 por ciento de la producción total de nitrato en Chile.
Poco más de treinta años pasaron sin que Convensa evitara el descalabro económico que ocurría en la pampa. De las cien salitreras que funcionaban en Tarapacá a principios del sigloXX, sólo quedaban tres funcionando para mediados de la década del 60.
En 1968 el presidente Eduardo Frei Montalva decretó el fin de Convensa. A su vez creó la Sociedad Química y Minera de Chile, Soquimich, que es una entidad mixta que funciona a través de la Corporación del Fomento, Corfo, las salitreras de María Elena, Pedro de Valdivia y Victoria.
Tres años después el Estado decreta la nacionalización de las salitreras, pero medida tampoco sirve.
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Iquique Siglo XX
Capítulo 20
Amplitud modulada
La radiotelefonía no estuvo ajena a la vida pampina. En la oficina Alianza existió la radio “Juan Bosco” que sólo transmitía unas cuantas horas diarias. Al terminar su programación habitual el locutor se despedía haciendo “buenas noches Chile; buenas noches, América”, a pesar que la estación apenas alcanzaba a cubrir el perímetro de la salitrera.
A pocos kilómetros más al este se escuchaba la radio “León XIII” en la oficina Victoria. La emisora era controlada por los padres oblatos que mantenían una variada programación desde noticias locales con Santiago, música ranchera y la transmisión de la misa dominical.
Una experiencia más cercana al mundo de la radiotelefonía tuvo Gerónimo Caballero, quien fue empleado toda su vida en la salitrera Humberstone. Recuerda que en 1936 llegó por primera vez a la radio a la oficina. En su despacho instalaron un receptor General Electric que sintonizaba la radio “Nuevo Mundo” de Argentina. Los administradores de la salitrera dispusieron nueve altavoces por todo el campamento para que el único receptor de radio fuese escuchado por toda la población. Por la tarde una gran cantidad de familias concurrían hasta la plaza para estar al tanto de las noticias trasandinas.
En 1940 la administración adquirió los equipos y lanzó la difusora Humberstone. Para entonces varias familias en el campamento contaban con su propio receptor para escuchar las transmisiones locales que incluía noticias, avisos y música ranchera.
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Iquique siglo XX
Capítulo 19
El rígido sistema de la pampa
La vida en una oficina salitrera fue relativamente similar en todos los cantones del norte de Chile durante el siglo XX. Los niveles sociales estaban muy marcados entre los trabajadores, empleados o administrativos, y los jefes o personal de procedencia extranjera.
Los trabajadores vivían en habitaciones de madera o calamina sin agua potable o servicios higiénicos al interior de las casas. El agua se sacaba de los pilones que existían en las calles calles cada cien metros aproximadamente. El baño, en tanto, era literalmente cualquier sitio alejado del campamento. Después de la década del cuarenta la administración de las salitreras dispuso de servicios higiénicos para la clase obrera. Estos consistían en diez casetas que compartían un mismo pozo séptico. Hombres y mujeres estaban divididos por una muralla.
En este mismo sector se encontraban los buques o habitaciones para solteros en donde el hacinamiento y la insalubridad era el factor común.
Los muebles eran fabricados por los mismos obreros. El ejemplo más patente lo constituyeron las camas “patas de oso” que no eran otra cosa que cuatro tarros parafineros llenos de barro que soportaban una calamina que hacía de somier.
Según Juan Rubén Castro, la dieta de los pampinos no era variada. En algunos casos, dependiendo de los recursos existentes, el desayuno consistía en carne, huevos y cebolla frita o harina tostada con sal. Un almuerzo promedio era cazuela de vacuno y porotos y de postre huesillos con mote o limonada.
Las “onces” o “lonche” consistía en hallullas con mantequilla y té. En la noche se servían una sopa acompañada de fideos o carne estofada.
ESTRATO ALTO
El segundo estrato consistía en los empleados o administrativos y sus familias. Ellos vivían en el rancho de los empleados que quedaban en el centro, dividiendo los sectores más pobres y pudientes del campamento. Disponían servicios básicos con arranques domiciliarios, la mayor cantidad de espacio y la existencia de mejores lugares para la entretención hacían más llevadera la vida en la pampa.
Más allá se emplazaba el barrio americano consistente en extensos jardines con casas de estilo georgiano que era ocupadas por los jefes extranjeros y sus familias. Dependiendo de la oficina disponían de canchas de tenis, fútbol e, incluso de piscinas. A este sector le era impedido e paso a los obreros.
Este rígido sistema clasista se disolvió paulatinamente, mejorando así la convivencia entre todos los asalariados de la oficina. Entre la década de los 50 y 60 la vida en la pampa fue más agradable y placentera a pesar que era común presenciar la muerte y el cierre de las salitreras más pequeñas.
Mientras algunas veían el ocaso, Victoria mantuvo su prestigio hasta el final. Para Eliana Chamorro, quien vivió en la salitrera desde los 14 años, Victoria era conocida por su hospital, que era uno de los mejores alhajadas en la provincia.
Su experiencia como enfermera en el centro asistencial fue gratificante. “Todos tenían derecho a atenderse sin importar en qué trabajaba. No era como ahora que prevalece el dinero”.
Bernardino Farfán entrega impresiones sobre cómo se desarrollaba la vida en la oficina Victoria: “aparte de jugar extensas pichangas de fútbol que se extendían toda la tarde, los niños trabajaban para llevar dinero a su casa. Ejemplos como menores que se dedicaban a sacar las aguas servidas de las casas para depositarlas en el camión que pasaba todos los días para este propósito era uno de los múltiples oficios que se podían practicar”.
Transportar agua desde los pilones, llevar viandas a los trabajadores durante el almuerzo, cargar sacos en la estación de trenes y ayudar en los puestos del mercado o la pulpería también forman parte de los recuerdos de muchos pampinos.
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